domingo 30 de agosto de 2009

LA GUERRERA EN SOLITARIO –UNA HISTORIA QUE MUESTRA EL LADO CRUEL DE LA INVERSION EN NICARAGUA -

Ayer me dirigía a Miravalle con dos productores de España que estaban a la caza de historias para escribir y realizar una película sobre Nicaragua. En marcha, sobre la carretera, nos sorprendió ver a un grupo de humildes mujeres con pancartas denunciando la contaminación de su pozo de agua.

Una mujer entrada ya en años, en unión de sus familiares encabezaba esta protesta. Se llama Jacinta Alvarado y es conocida como la Jacinta Palacios. Con palabras sencillas nos relató su historia: “Tengo una casita que habito desde hace cuarenta años en la zona alta sur oeste de la loma del Barlovento. Esta es la casa donde crie a mis hijos e hijas y mis nietos. Subsistíamos de una pequeña panadería familiar que surtió de pan casero por casi treinta años a San Juan del Sur.” Yo era feliz en mi casa. No sé cuantos años atrás apareció en San Juan del Sur un extranjero que vino en bicicleta, luego tenía un yate para paseo de turistas, después empezó con un proyecto hotelero que se conoce en San Juan como el Pelican Eyes, el que fue creciendo hasta colindar con mi propiedad. Yo tengo un pozo, del cual extraía el agua para nuestro consumo y el de la panadería.

Serán tres años ya, que comenzamos a ver que mis nietos se enfermaban de la piel, tenían diarreas y enfermedades estomacales, así también estábamos los adultos. Notamos que el pozo que durante el verano se secaba y teníamos que jalar agua desde una profundidad de siete metros el nivel del agua se mantenía casi hasta el brocal. Normalmente el agua se encuentra a 14 metros de profundidad pero excavábamos y ahora la encontrábamos a sesenta centímetros. Alarmados tomamos unas muestras de agua, la cloramos y con gran asombro vimos como se hacía una capa blanca. Mi hija llevó la muestra a centro de salud y confirmaron nuestras sospechas: Nuestra agua estaba contaminada por heces. Recurrimos a la Unidad Ambiental de la alcaldía que nos dio largas y decidimos ir a Rivas al Ministerio de Salud, el cual inmediatamente clausuró nuestra panadería ya que el agua con que trabajábamos estaba contaminada. Luego vino la Procuraduría del ambiente de Rivas y dictaminó que lo que nos estaba contaminando era la infiltración de las aguas servidas de los pozos sépticos del hotel.

El hotel fue multado. El representante del Pelican, aquel gringo que vino en bicicleta, nos dijo que nos iban a dar agua buena – de la misma que extraen de las cuencas de los ríos de San Juan del Sur para el hotel – pero cierta cantidad. Muchas veces vimos como despedían a los empleados que nos daban un balde extra de agua. Tuvimos que salir a buscar como alquilar una casa, pues la fetidez que emana el agua contaminada es terrible, no tenemos agua. Vemos con suma preocupación que los representantes de la Procuraduría del ambiente de Rivas se reúnen con la gente del Pelican sin llamarnos a nosotros a participar de las mismas.
El Pelican a través de su fundación lleva cada mes a todos los ancianos de San Juan del Sur a sus instalaciones para que almuercen y se diviertan y eso está bien, becan a muchachos para que estudien y que bueno, pues hacen una labor social que seria competencia del Estado como es dar educación y cuido a la población de esta comunidad. Lo que no está bien es que usen sus buenas acciones para comprar voluntades, no está bien que usen el argumento que emplean a no se cuanta gente para acallar voces.

Muchos nos acusan que lo que queremos es dinero, y yo les digo que si quisiéramos dinero hubiésemos aceptado el millón de dólares que nos ofrecieron por retirar la acusación contra quien consideramos asesinó a mi nieta Doris López. ¡Como se equivocan! A nosotros, lo que nos quedan son niños enfermos con padecimientos crónicos que arrastraran mientras vivan. Nosotros somos las que hemos detectado el problema y sabrá Dios cuantos pozos mas están siendo contaminados y cuanta gente mas está siendo contaminada sin que se den cuenta.

Queremos que saneen nuestro pozo, nos resarzan de los daños y perjuicios ocasionados por el cierre del negocio familiar, se hagan cargo de los gastos médicos que de por vida tendrán mis nietos y mi familia en general. Le pedimos al gobierno de Nicaragua ponga mano fuerte en sus instituciones para que aseguren que los proyectos no afecten la salud y bienestar de sus ciudadanos. Y sobre todo pedimos que venga inversión a Nicaragua, pero inversión social y ambientalmente responsable. Concluyó

Las mujeres continuaron con su protesta, mientras vi que los corresponsales de El Nuevo Diario y La Prensa procedentes de Rivas se apresuraban a entrevistarlas. Nosotros continuamos hacia Miravalle. Yo, como promotora de turismo me quedé con un sentimiento de impotencia al ver como unos irresponsable manosean una industria a la cual apostamos mucho con nuestros mejores sentimientos.

NINOSKA GARCIA PAZ
San Juan del Sur, 30 de Agosto del